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Opinión |
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Libertad de expresión para los ministros |
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NOTICIAS inicia una campaña solidaria a favor de los funcionarios a quienes se les prohibe hablar. Una mirada irónica y terrible sobre el miedo a Kirchner. |
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Ha llegado a llamar
a un integrante de su gobierno de viaje por el lejano oriente
para enrostrarle una filtración a la prensa. El funcionario,
despertado a los gritos a las tres de la madrugada de Japón,
no lo podía creer.
En julio del 2004, NOTICIAS puso en tapa "Confesiones
del miedo a Kirchner", donde dos ministros en off the
record revelaban el maltrato al que los sometía el
Presidente y por qué la mayoría le tenía
miedo. A los pocos días, el Presidente llamó
al ministro de Salud, Ginés González García,
y empezó a hostigarlo por teléfono diciéndole
que él había pasado los datos a esta revista.
Según un testigo casual de ese diálogo –un
encuestador que trabajó para el ministerio-, González
García no sabía cómo explicarle a Kirchner
que él no había sido. Demás está
decir que el ministro de Salud jamás volvió
a atender siquiera el teléfono a NOTICIAS, por temor
a los reproches presidenciales.
Aun aquellos integrantes del Gobierno que muestran cierta
autonomía, como el jefe de Gabinete, Alberto Fernández,
también tienen prohibida la palabra para ciertos medios.
La única vez que recibió a dos editores de esta
revista lo hizo en su departamento de la avenida Callao, lejos,
muy lejos de su despacho oficial. El vocero presidencial,
Miguel Núñez, representa el caso más
dramático de este miedo, teniendo en cuenta que es
el único vocero del mundo que tiene prohibido vocear.
Núñez comprobó muy rápido cuáles
son los valores que inspiran a su líder. Cuando un
equipo de esta redacción investigaba su paso de deudor
compulsivo a propietario de un piso de medio millón
de pesos, Núñez le avisó con cierto temor
al Presidente: "Jefe, voy a aparecer en una nota de NOTICIAS
donde dicen…". Kirchner lo interrumpió para
palmearlo y darle la bienvenida: "Bien, Miguelito. Entraste
al club de los criticados". Y el vocero que no vocea
jamás volvió a sus encuentros furtivos con NOTICIAS,
a espaldas de su jefe.
La censura de Kirchner a sus ministros, mal que le pese, suele
no resultar. Algunos de ellos se han convertido en estrategas
de reuniones secretas con periodistas en hoteles u oficinas
particulares. Y piden no ser llamados a sus teléfonos.
La cita debe arreglarse por mail. La semana pasada, uno de
ellos, a pocas cuadras de Casa Rosada, adelantó a NOTICIAS
parte del acuerdo entre el Gobierno y el polémico sindicalista
Luis Barrionuevo, tal cual se publicó. Varios funcionarios
salieron a desmentirlo. Pero se ve que el ministro y las otras
fuentes tenían buena información, porque acaba
de confirmarse el ascenso de la esposa de Barrionuevo en el
Congreso (ver página 35). Dentro y fuera del país,
está claro que el que manda es el Presidente. Es cierto
que esa demostración de poder permanente tiene sus
contras. Sus ministros son apenas firmantes de papelería,
un nombre para los listados de protocolo, un cargo para distribuir
cargos para la gran cadena de voluntades que permita mantener
por varios años el poder de Kirchner.
Ministro que asume, ministro que escucha la perorata presidencial.
A los nuevos funcionarios (Felisa Miceli, Nilda Garré
y Luis D’Elía), Kirchner les hace saber que no
deben recibir a esta revista. Resulta curioso que muchos de
estos progresistas, militantes de épocas duras, resignen
su derecho a expresarse y opinar como jamás pudieron
hacerlo en aquellos años. Las organizaciones no gubernamentales
que en todo el mundo se ocupan de proteger la libertad de
expresión deberían, por un momento, dejar de
mirar hacia la prensa y los periodistas. Los ministros argentinos
necesitan ayuda con urgencia. Que alguien los apoye para que
puedan manifestarse sin miedo y sin censura. Es más,
desde NOTICIAS queremos dar el puntapié inicial en
esta campaña, y le ofrecemos un espacio sin cargo para
comunicar sus ideas. Atrévanse. l
Por: Por DARÍO GALLO * |
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