Año XXII
Nº 1530 del 21-04-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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  Opinión
  Libertad de expresión para los ministros
  NOTICIAS inicia una campaña solidaria a favor de los funcionarios a quienes se les prohibe hablar. Una mirada irónica y terrible sobre el miedo a Kirchner.
 
  Ha llegado a llamar a un integrante de su gobierno de viaje por el lejano oriente para enrostrarle una filtración a la prensa. El funcionario, despertado a los gritos a las tres de la madrugada de Japón, no lo podía creer.
En julio del 2004, NOTICIAS puso en tapa "Confesiones del miedo a Kirchner", donde dos ministros en off the record revelaban el maltrato al que los sometía el Presidente y por qué la mayoría le tenía miedo. A los pocos días, el Presidente llamó al ministro de Salud, Ginés González García, y empezó a hostigarlo por teléfono diciéndole que él había pasado los datos a esta revista. Según un testigo casual de ese diálogo –un encuestador que trabajó para el ministerio-, González García no sabía cómo explicarle a Kirchner que él no había sido. Demás está decir que el ministro de Salud jamás volvió a atender siquiera el teléfono a NOTICIAS, por temor a los reproches presidenciales.
Aun aquellos integrantes del Gobierno que muestran cierta autonomía, como el jefe de Gabinete, Alberto Fernández, también tienen prohibida la palabra para ciertos medios. La única vez que recibió a dos editores de esta revista lo hizo en su departamento de la avenida Callao, lejos, muy lejos de su despacho oficial. El vocero presidencial, Miguel Núñez, representa el caso más dramático de este miedo, teniendo en cuenta que es el único vocero del mundo que tiene prohibido vocear. Núñez comprobó muy rápido cuáles son los valores que inspiran a su líder. Cuando un equipo de esta redacción investigaba su paso de deudor compulsivo a propietario de un piso de medio millón de pesos, Núñez le avisó con cierto temor al Presidente: "Jefe, voy a aparecer en una nota de NOTICIAS donde dicen…". Kirchner lo interrumpió para palmearlo y darle la bienvenida: "Bien, Miguelito. Entraste al club de los criticados". Y el vocero que no vocea jamás volvió a sus encuentros furtivos con NOTICIAS, a espaldas de su jefe.
La censura de Kirchner a sus ministros, mal que le pese, suele no resultar. Algunos de ellos se han convertido en estrategas de reuniones secretas con periodistas en hoteles u oficinas particulares. Y piden no ser llamados a sus teléfonos. La cita debe arreglarse por mail. La semana pasada, uno de ellos, a pocas cuadras de Casa Rosada, adelantó a NOTICIAS parte del acuerdo entre el Gobierno y el polémico sindicalista Luis Barrionuevo, tal cual se publicó. Varios funcionarios salieron a desmentirlo. Pero se ve que el ministro y las otras fuentes tenían buena información, porque acaba de confirmarse el ascenso de la esposa de Barrionuevo en el Congreso (ver página 35). Dentro y fuera del país, está claro que el que manda es el Presidente. Es cierto que esa demostración de poder permanente tiene sus contras. Sus ministros son apenas firmantes de papelería, un nombre para los listados de protocolo, un cargo para distribuir cargos para la gran cadena de voluntades que permita mantener por varios años el poder de Kirchner.
Ministro que asume, ministro que escucha la perorata presidencial. A los nuevos funcionarios (Felisa Miceli, Nilda Garré y Luis D’Elía), Kirchner les hace saber que no deben recibir a esta revista. Resulta curioso que muchos de estos progresistas, militantes de épocas duras, resignen su derecho a expresarse y opinar como jamás pudieron hacerlo en aquellos años. Las organizaciones no gubernamentales que en todo el mundo se ocupan de proteger la libertad de expresión deberían, por un momento, dejar de mirar hacia la prensa y los periodistas. Los ministros argentinos necesitan ayuda con urgencia. Que alguien los apoye para que puedan manifestarse sin miedo y sin censura. Es más, desde NOTICIAS queremos dar el puntapié inicial en esta campaña, y le ofrecemos un espacio sin cargo para comunicar sus ideas. Atrévanse. l

Por: Por DARÍO GALLO *

   
 
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