Año XXII
Nº 1530 del 21-04-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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“La convivencia con Grosso es maravillosa; es un hombre que me ha sorprendido como individuo. Es un hombre al que admiro profundamente en muchos terrenos”.
 
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  Karina Alonso Piñeiro (39)
  "No soy una mujer fálica"
  La periodista es cinturón negro de taekwondo y paracaidista. Cómo es estar casada con Carlos Grosso. Sueño recurrente, caída libre y orgasmos.
  Roxana Carabajal dice que su historia bien podría ser una novela. Pero en esa historia, confiesa, no hubo buenos y malos, sino buenos y víctimas. ¿De qué? De una sociedad que marginaba a las madres solteras y de un hombre casado que huyó sin hacerse cargo del embarazo de esa niña-mujer, su madre, que para que sus padres no se enteraran de su "pecado", entregó a la beba a un matrimonio. ¿Los buenos? Sus abuelos, que la rescataron de esos brazos ajenos a la sangre Carabajal.
Noticias: Te criaron tus abuelos, ¿qué faltó en esa niñez sin padres?
Roxana Carabajal: Ellos fueron mis padres. Tengo una mamá biológica a la que trato como a una hermana… fue una historia, te diría de novela. Ella fue madre soltera, vivía aquí en Buenos Aires, conoció a un señor y de esa relación fugaz quedó embarazada. A mi verdadero padre nunca lo conocí, hasta que a los 19 años me enteré quién era. No puedo dar su nombre, porque es conocido y su familia no sabe que yo existo. Mejor dicho, su hijo es muy conocido en el ambiente del deporte.
Noticias: ¿Estaba casado cuando conoció a tu mamá?
Carabajal: Sí, claro. Mi mamá me tuvo acá y me dio a un matrimonio que no podía tener hijos y que me iba a cuidar bien, pero cuando mis abuelos se enteraron de que yo existía, a los nueve meses, vinieron desesperados y me rescataron. Es duro hablar de esto, mi mamá biológica fue una víctima, en una época donde ser madre soltera era muy terrible. Yo volví a nacer, me quedé en un lugar con amor, contención, felicidad.
Noticias: ¿Volviste a ver a tu mamá biológica?
Carabajal: Sí, ella también es cantora y le gusta la bohemia, andar de peña en peña…
Noticias: Cuando conociste a tu papá biológico, ¿le dijiste que eras su hija?
Carabajal: Sí, él también fue una víctima. Fue una historia oscura, nadie sabía nada. Nos vimos tres o cuatro veces, después desapareció y no lo volví a ver más.
A los 5 años, en Santiago del Estero, Roxana ya se perfilaba como una voz que trascendería las fronteras. Sus "papis" la mandaban a la panadería y, mientras esperaba que la atendiesen, ella hacía tiempo cantando y bailando "La Telesita". El panadero, que quería seguir escuchándola, le regalaba el pan y las facturas a cambio del show.
Noticias: Eras hábil de pequeña, ¿vos arreglás tus contratos?
Carabajal: Mi ex marido. Me casé muy joven, a los 20, tengo un nene, Sebastián Iborra… Empecé a trabajar con mi suegro y después con el padre de mi hijo.
Noticias: ¿No es complicado que tu ex marido maneje tu dinero?
Carabajal: A mí me cuesta. Pero es una cuestión de practicidad, ¿no? De conocernos, de haber estado tantos años juntos, de saber los códigos. Lo económico es muy delicado de tratar, más teniendo en cuenta que soy desinteresada y medio desbolada. Necesito alguien de confianza que maneje mis intereses; con la plata soy un desastre. Tampoco tengo problema en tener una amistad con mi ex…
Noticias: El problema va a llegar cuando te vuelvas a enamorar…
Carabajal: Puede ser. Hace 14 años que vivo en esta ciudad, que no tiene nada que ver con Santiago del Estero, y trato de preservar la paz interior que viene de allá, a como dé lugar. Si hay algo que a mí no me termina de gustar, corto ahí, no soy mujer de poner límites, pero los pongo si está en juego mi paz. Mientras no crucen esa barrera, podemos ser amigos y laburar juntos.
Noticias: La gente del interior es transparente, un poco ingenua…
Carabajal: (ríe) Soy bastante ingenua. Pero la vida te va cacheteando, vas cambiando y poniendo límites y no permitís que te pasen por arriba. Eso lo hacen los golpes, no importa dónde vivas. Mi corazón quedó en Santiago y mi meta es pasar los últimos años en mi tierra.
   
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