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El austríaco Michael Haneke se alzó con el premio
al mejor director por este film en la última edición
del Festival de Cannes. Además, "Caché"
obtuvo el premio de la crítica y del Jurado Ecuménico.
Desde "Funny Games", sabemos que Haneke apuesta a un
cine inquietante, que crece en el espectador, una vez que se encienden
las luces de la sala. Acá habla de inseguridades y de culpas.
Un clásico hogar de clase media alta -padre conductor de
un programa de libros por televisión, madre editora, hijo
adolescente- se verá trastornado, de pronto por la irrupción
de una serie de videos que llegan a su domicilio y registran,
desde afuera, los movimientos de unos y otros. Los videos llegan
acompañados por dibujos de diseño infantil, siempre
con rostros manchados de sangre. La policía no interviene
si no se produce una agresión concreta. La paranoia crece
en el matrimonio y se acrecienta la noche en que el chico no viene
a dormir. Los videos, implacables, siguen llegando. El ojo de
la cámara, fijo en el frente de la casa, registra entradas
y salidas. La mirada no cesa. Georges Laurent, el dueño
de casa, padece curiosas pesadillas que tienen que ver con su
infancia. Algo tabicado ocurrió durante su niñez
y pugna ahora por salir. Laurent, cree saber quien es el personaje
que lo acosa y va en su busca. El hombre lo recibe sin la menor
inquietud, casi con resignación. El infierno recomienza
una y otra vez. Haneke habla de un mundo donde todos tenemos algo
que ocultar y estamos severamente vigilados. En algún momento
alguien, no sabemos quién, nos pedirá cuentas. Un
desafío para el espectador atento. Una mirada impiadosa
y un cierre sorprendente.
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