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El tango y el bolero han sido siempre géneros emparentados.
Porque -aunque por caminos particulares- nacieron y se desarrollaron
en tiempos parecidos. Porque -cada uno a su manera- le cantaron
fundamentalmente al amor y al desamor. Porque marcaron hacia
el mundo las características de sus respectivos pueblos
de origen. Desde ese punto, no es casual que muchas veces,
ambos géneros hayan compartido discos y escenarios;
y así como los grandes boleristas mexicanos hicieron
tangos a su modo, no fueron pocos los tangueros
-intérpretes, autores y compositores- argentinos
que trabajaron alrededor de la música mexicana.
Y si de artistas que afrontaron ambas músicas con
igual talento se trata, no puede obviarse, por supuesto,
la figura de Chico Novarro. Nacido en el jazz y popularizado
por el Club del Clan, este gran autor y compositor, sin
embargo, encontró sus mejores resultados en el tango
y en el bolero; y títulos de su jugosa cosecha como
"Cuenta conmigo", "Nuestro balance",
"Algo contigo", "Cordón" o "Cómo"
-por citar sólo algunos- forman ya parte indiscutible
de lo mejor de la canción latinoamericana del siglo
XX.
Con ese bagaje, con un manejo del que le da el haber transitado
escenarios por mucho tiempo, bajo la dirección musical
del pianista Mike Rivas, y con la presencia como invitada
de lujo de María Volonté -una de las muy buenas
voces que ha dado nuestro país en los últimos
tiempos-, Chico está presentando un muy buen espectáculo
en los viernes de La Trastienda.
No hay aquí mayores artilugios. Alcanza, y de sobra,
para satisfacer al público con el excelente repertorio
-muchos títulos de Novarro y de otros grandes autores
del tango y del bolero-, con el enorme oficio de Chico para
seducir a la platea, con la belleza y la voz de Volonté,
y con los pequeños cuadros teatrales que ambos juegan
a manera de introducción a los temas. l
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