Año XXII
Nº 1530 del 21-04-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

Ampliar Foto
 
 
HOME
CINE
LIBROS
MUSICA
RESTORANT
TEATRO
TELEVISION
VIDEO
VIDRIERA
EDICIONES ANTERIORES
 
CARAS
CLARO
FORTUNA
HOMBRE
JOKER-CRUCIGRAMA
LOOK
LUZ
MIA
NEO
NOTICIAS
PARABRISAS
SEMANA
SEMANARIO
SUPERCAMPO
WEEKEND
 
  TEATRO
  La hora del lobo
  "4.48 Psicosis", de Sarah Kane. Traducción: Rafael Spregelburd. Intérprete: Leonor Manso. Luces: El Sirlin. Diseño sonoro: Gabriel Barredo. Director: Luciano Cáceres. En El Kafka, Lambaré 860.
 
 

* * * *
La inglesa Sarah Kane pasó la mayor parte de su breve vida (1971-1999) en clínicas psiquiátricas, donde nada pudieron hacer para sacarla del pantano de depresión que sin pausa la iba tragando. Alcanzó, no obstante, a escribir algunas piezas notables, casi todas presentadas en el Royal Court Theatre, de Londres, que la adoptó como su autora fetiche desde la triunfal revelación en el Festival de Bristol de 1991: "Enfermo", "Reventado", "El amor de Fedra", "Ansia", "Purificado". En 1999, Sarah se ahorcó en un sanatorio y dejó terminada esta "4.48 Psicosis", que el RCT le estrenó en 2000.
¿Por qué un título tan extraño? Las estadísticas prueban, en Gran Bretaña, que la mayoría de los suicidios ocurren a esa hora de la madrugada. Coincide, con escasos minutos de diferencia, con la leyenda escandinava de que los moribundos expiran a las cinco de la mañana, cuando el lobo vuelve a su madriguera tras sus andanzas nocturnas: un viejo film de Bergman se titula, precisamente, "La hora del lobo".
Inteligente, lúcida, desesperada, Sarah Kane es (sin nombrarse) la protagonista de este monólogo escalofriante, donde la víctima de una depresión profunda expone al público, a lo largo de poco más de una hora, la historia de su sufrimiento y su decisión de ponerle fin.
Lo que Leonor Manso logra con este personaje supera, lejos, cualquier catálogo de elogios que se intente aplicarle. Es una verdadera transfiguración, la experiencia alucinante de asistir a una agonía feroz, el resumen de una vida que se sabe destinada a extinguirse antes de tiempo por resultar insoportable. El espectador, hipnotizado -y deslumbrado-, asiste, impotente, a este verdadero sacrificio ritual. No se le ahorran, inclusive, momentos de raro humor, porque Sarah es capaz de contemplar su destino con ironía, hasta con serena altivez, sabedora de que no habrá pastillas (no revelaremos aquí el uso, rotundamente teatral, que hace el director de estas menudas grageas coloreadas), ni tratamientos, ni persuasiones que le provoquen la ilusión de colmar el vacío que la corroe en la raíz del alma.
Excelente la traducción de Spregelburd, notable la iluminación de Sirlin, sugestiva la banda sonora, todo enmarca adecuadamente la formidable, agotadora prestación de Leonor Manso, una actriz notable, en constante superación. l

   
 

Por Ernesto Schoo | Fotos: Gentileza El Kafka y Cedoc.

 

EDICIONES ANTERIORES | CorreoNoticias

Copyright 2003 Editorial Perfil S.A. all rights reserved