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Las poéticas
abstracciones de Gego, los paisajes de Abbas Kiarostami y la quimera
de Francis Alÿs, junto a la instalación "Ezeiza"
de Fabián Marcaccio, convocan a gran cantidad de visitantes
locales y extranjeros al Malba - Colección Costantini.
Es que siempre hay una excusa para ir a este luminoso Museo, no
menos porque su Colección de arte latinoamericano -su principal
razón de ser- se ve enriquecida con nuevas obras, a las
que rota para darles lugar a todas. En ese marco, una de las exhibidas
que concita un enorme interés es "La civilización
occidental y cristiana" (1966), la emblemática pieza
de León Ferrari dada en comodato por un año.
En la sala principal de muestras temporarias (segundo piso) se
exhibe "Gego, entre la transparencia y lo invisible",
la muestra de la arquitecta, diseñadora y artista Gego,
Gertrud Luise Goldschmidt (Hamburgo, 1912-Caracas, 1994). Organizada
por la Fundación Gego y The Museum of Fine Arts de Houston,
con quien Malba firmó acuerdos de cooperación, la
exhibición ofrece el universo de esta precursora que emigró
a Venezuela al borde de la Segunda guerra mundial desde Alemania
por la persecución nazi. Maga de la línea, utiliza
paralelas y formas geométricas creando la ilusión
de dibujar el espacio. Como dijo Marta Traba: "Gego sabe
pensar como arquitecto, actuar como ingeniero y proyectar como
artista".
Curada por Mari Carmen Ramírez, la exhibición ofrece
casi 100 trabajos, entre dibujos sin papel, grabados, acuarelas
y poéticas abstracciones en el aire, realizados con tintas,
acero, alambre, aluminio, cuerda, papeles tejidos. Los volúmenes
virtuales son maravillosas tramas casi inmateriales tejidas con
diversos elementos. En este sentido, los "enjambres"
aquí presentados son de dimensiones algo pequeñas,
comparados con las piezas mayores en las que Gego trabajó,
a la vista hoy en la Galería de Arte Nacional de Caracas
y en la Bienal de San Pablo. .
Por su parte, en la sala más pequeña del primer
piso, junto a la Colección de arte latinoamericano, se
exhiben fotos y video en "Los caminos de Abbas Kiarostami
(1978-2005)", organizada junto al Museo Nazionale del Cinema
di Torino, Italia. Las fotos son tan bellas, quietas y conmovedoras
como las películas del realizador iraní, aunque
en estas imágenes no hay ficción, constituyen "una
poética de lo real". En blanco y negro, Kiarostami
fotografía obsesivamente lo dado, el "instante decisivo".
Conmovedor y angustioso es también su video "Diez
minutos más viejo" (2001) -un bebé durmiendo
que, después de 10 minutos, se despierta llorando-, que
parte del ineludible hecho de que desde el nacimiento se comienza
a morir.
En tanto, en el Espacio Contemporáneo de la planta baja
se muestra la producción de Francis Alÿs (belga residente
en México), realizada para el Malba. El artista trabaja
con intervenciones sobre paisajes preexistentes antes que en la
producción de nuevos objetos. Esta vez documenta la "Historia
de un desengaño" (2003-2006): un espejismo en una
ruta patagónica. La película de más de dos
minutos, filmada en 16 mm., está acompañada de bocetos,
apuntes de sus viajes al sur, dibujos, una pintura y un trípode
para una antigua filmadora en forma de kalashnikov. Metáfora
de promesas y sueños incumplidos, el espejismo también
es una desconcertante e inalcanzable aparición. Las muestras
cuentan con catálogos bilingües (castellano-inglés),
ensayos y fotografías. l
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