* * *
En 1977, uno de los tantos "grupos de tareas" secuestra
al arquero de Almagro Claudio Tamburrini y lo traslada a un centro
clandestino de detención conocido como la Mansión
Seré, una vieja casona de aspecto aristocrático,
en Morón. Durante algo más de cuatro meses, él
y el resto de los detenidos serán sometidos a feroces interrogatorios
y torturas. Finalmente, a pesar de dormir desnudos y esposados,
Tamburrini y tres compañeros consiguen escapar casi milagrosamente
en una noche de lluvia. La historia, que tardó mucho en
contarse, ha dado para un libro y ahora para una película
que sigue puntualmente la odisea del protagonista desde su detención
hasta que consigue liberarse. La película luce un color
terroso y todos los datos están en su lugar. Falta, acaso,
la emoción y la potencia dramática que tenían
"Garage Olimpo" y "La noche de los lápices"
sobre un tópico similar. Queda claro en todo momento que
Caetano (lejos de "Bolivia" y "Un oso rojo")
tomó una historia ajena y la llevó adelante a base
de oficio. Uno siente que el tema daba para más, que tendría
que conmover y dolerle al espectador. El asunto interesa pero
no sacude a la platea. Rodrigo De La Serna, una vez más,
se lleva las palmas como el atribulado Claudio, hundido en una
pesadilla que compartieron militantes y "perejiles".
Pablo Echarri, como torturador, convence poco con su bigotito
y su pelo aplastado. No se habla acá de política,
es apenas el registro de un acontecimiento. La historia suena
correcta pero desangelada, como si le hubieran robado el alma
a estos personajes y a esta peripecia única.
|