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Las comunidades orientales,
como la china y la japonesa, instalaron exitosamente varios restaurantes
en nuestra ciudad y popularizaron algunos de sus platos. En cambio,
la comunidad coreana no parece haber seguido el mismo camino,
ya que sus representantes gastronómicos son pocos, aunque
cuando el público conozca que su principal plato es la
carne asada, quizá la cosa cambie.
Corea es un país de historia tormentosa, dividido en dos
áreas irreconciliables, padeció guerras y problemas
políticos frecuentes, además posee un clima duro.
Es interesante que el "kimchi" sea su plato simbólico,
puesto que es una manera de preparar vegetales fermentados (en
especial el conocido entre nosotros como "repollo chino"
o "hakusai") pero también rábanos, pepinos,
berenjenas, etcétera. Un alimento nutritivo, de larga vida
y perdurable energía. Será por ese motivo que en
Corea se dice que "la comida se convierte en medicina en
el cuerpo".
Por supuesto la gama culinaria es mucho más amplia, no
en vano el país tiene una historia de alrededor de 5.000
años, que incluyen un largo período monárquico,
con su correspondiente sofisticada "cocina de corte"
y una larga influencia china y japonesa. Los ingredientes más
característicos son el aceite de sésamo, la salsa
de soja, el jengibre, el ajo y el "kuchukarú"
(ají picante molido o en polvo). Las preparaciones son
muchas, carne, pescado, vegetales, también regionales.
Pero, como para muestra basta un botón, los restaurantes
locales se centran en la carne asada, aunque de una manera especial.
En este nuevo "Keum Kang San" las mesas para 4 y 6 personas
tienen, al mismo nivel que la tabla, una parrilla cubierta eléctrica
en el centro, que se abre, se enciende y cuando está bien
caliente, cada comensal cocina en ella su carne, cortada bien
fina (salvo la que va con hueso), tanto vacuna ("bulgalbi"
sin hueso -rosbif corte fiambre- y "bulgogi" con hueso)
como porcina ("doejigalbi"), y se la sirve (palitos
o tenedor) al punto que más le guste.
Acompañan a la carne una serie de guarniciones con sugestivos
nombres "chapche" (fideos de batata con vegetales),
el descripto "kimchi", "buchimi" (zucchini,
morrones, cebolla de verdeo y huevo, todo a la plancha), "kochu"
(un salsa de ají picante), "dubu" (tofu), "kennip"
(sishó verde, relleno con carne, tofu y condimentos). Más
explicaciones le podrá dar el personal de servicio, aún
de la "espinaca". Hágale caso, sobre todo si
es sensible al picante. Antes viene una sopa de miso y, una entrada
nipona, con yakitori y sushi. De postre, "yokan" (dulce
japonés de porotos azuki) o parfait occidental. Las interpolaciones
niponas se explican porque el restaurante coreano ocupa el primer
piso de un restaurante japonés, "Fujisan", conocido
tanto por su buena cocina con especialidades no habituales (tofu
frito en salsa de soja, fideos de nabo con kanikama, pepino japonés,
lechuga y huevo en tiras, cerdo macerado en salsa de miso y asado)
como por el simpático puente con su espejo de agua por
el cual se entra a un cómodo y silencioso salón
decorado con sobriedad. La cocina de ambos restaurantes está
a cargo de los jóvenes Mariela Moriyama, Sebastián
Higa y Yutaka Kasai, la dirección del restaurante a cargo
de Daniel Hamasaki y Federico Kosaka y la gestión en manos
de Ricardo Takayama. l
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