Año XXII
Nº 1540 del 01-07-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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EMBLEMÁTICOS. La violencia en "El cazador" (1999) de Fernando Botero, junto a el movimiento en "Sphère Concorde" de Jesús Soto.
 
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  Vecinos distantes
  Jesús Rafael Soto. Fundación Proa. Av. Pedro de Mendoza 1929, La Boca. Fernando Botero. MNBA. Av. del Libertador 1473.
 

Aunque comparten miles de kilómetros de fronteras, los países Venezuela y Colombia se encuentran hermanados en Buenos Aires a través de dos de sus artistas más representativos: Jesús Soto y Fernando Botero. Reconocidos en el mundo y populares en sus lugares de origen, altamente cotizados y con estéticas que se encuentran en las antípodas, estos artistas discurren entre la abstracción y la figuración.
"Jesús Rafael Soto. Visión en movimiento" es la espléndida muestra en Fundación Proa del notable artista venezolano, figura central de la abstracción geométrica en América latina y precursora del arte cinético originado en París a partir de los años 50. Lejos de la representación de la realidad y de cualquier huella aparente de subjetividad, la obra de Soto (1923-2005) nace del romance del arte y ciencia, que comparten la búsqueda y el placer por la creatividad y la revelación de lo intangible. La muestra está integrada por tempranas obras de la década del 50, en un recorrido que llega a las monumentales piezas de fines de los 90 como la serie de los "penetrables" que crece con la interacción del espectador. Precisamente, un "penetrable" azul espera a los espectadores en la vereda de Proa.
Organizada en conjunto con el Museo Tamayo Arte Contemporáneo de México, con la curaduría de Tatiana Cuevas y Paola Santoscoy y la coordinación e investigación de Cecilia Rabossi en Buenos Aires, esta es la primera exposición en la Argentina que da cuenta de los trabajos de uno de los artistas que no se conforman con representar el movimiento: Soto lo presenta directamente. Su obra cinética posee partes que se mueven a través de mecanismos manuales, por efectos ópticos y lumínicos, y por otros dispositivos destinados a lograr el movimiento, que el viento impulsa en las esculturas al aire libre. Rotaciones y repeticiones, conceptos físicos y matemáticos, nuevos materiales y efectos para crear obras que, entre una apariencia de inestabilidad y perfección, parecen máquinas, partes suspendidas de una escultura o relieves discontinuos, que incluso aparecen moviéndose al compás del desplazamiento del espectador. Hasta el 3 de septiembre; martes a domingos de 11 a 19 (lunes cerrado). Entrada $ 3, estudiantes $ 2, jubilados $ 1. Escuelas: visitasguiadas@proa.org.
Entre tanto, la penetrante muestra "El dolor de Colombia en los ojos de Botero", desplegada en el Museo Nacional de Bellas Artes, logra trasuntar la tristeza del artista por el aparentemente interminable espiral de violencia en su país. La brutalidad data por lo menos de 1948, cuando cayó asesinado el líder liberal Jorge Eliecer Gaitán, gatillando el estallido popular que se extendió por el resto del país conocido como "Bogotazo" con un consecuente baño de sangre que se cobró al menos 300.000 vidas en los años siguientes. Botero alude a la violencia de la guerrilla, los paramilitares y los narcotraficantes, con la consabida secuela miles de víctimas fatales y deudos traumatizados, pueblos arrasados y civiles desplazados.
Sinónimo del arte contemporáneo de Colombia, Fernando Botero (Colombia, 1932) elige realizar su reflexión a través de 27 dibujos y 23 pinturas de entre 1999 y 2004, con el sello inconfundible de sus personajes "inflados". También reconocido escultor de una vasta trayectoria internacional, en su pintura Botero nunca se ha alejado de una imagen con cierto tinte costumbrista en donde, en aras de una mayor sensualidad y vitalidad, juega un papel central el volumen de las figuras. Colores vivos y formas hinchadas en esta galería de fusilamientos, explosiones, ataúdes, llantos, secuestrados, asesinados.
Las obras, donadas por el artista, provienen del Museo Nacional de Colombia. Hasta el 13 de agosto, lunes a miércoles de 12.30 a 19.30, jueves y viernes de 12.30 a 21.00, sábados de 9.30 a 21.00, domingos de 9.30 a 19.30. Entrada $ 9; jubilados y menores de 12, exentos; martes gratis. l

   
  Por: Victoria Verlichak | Fotos: Catálogo
 

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