Año XXII
Nº 1540 del 01-07-2006
Publicación semanal de Editorial Perfil

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UN CLÁSICO. Pescados y mariscos frescos en el conocido local de Mar del Plata.
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Cerca del mar

  "Viento en popa", Av. Martínez de Hoz 257, Mar del Plata. Tel. 0223-489-0220. Reservas. No aceptan tarjetas. Jueves a domingo almuerzo y cena, lunes mediodía. $ 30 a $ 50 por persona.
   
 

Mar del Plata es una ciudad singular, como todas las ciudades veraniegas del mundo, y eso que tiene entidad propia, con más de quinientos mil habitantes permanentes, cifra que se quintuplica en enero, el mes turístico por excelencia. Los cambios estacionales se notan mucho y los horarios de los negocios no son los mismos. Cuando reina el frío la oferta de restaurantes, espectáculos, lugares para compras y entretenimientos se reducen. Como puerto de mar y pesquero, la oferta de pescados y mariscos es más grande que en Buenos Aires, aunque no tanto como debería serlo, porque el abuso de pesca industrial agotó todo el litoral marítimo argentino desde Samborombón a Tierra del Fuego. Situación que provoca indignación a los marplatenses, aunque no en las autoridades del caso: algunos sectores indican que para reponer la fauna marina diezmada se debe dejar de pescar seis o siete años.
A pesar de todo se puede comer buenos pescados y mariscos, especialmente en la zona del puerto, aunque muchos aficionados protestan con frecuencia por los puntos de cocción y otros detalles de las preparaciones. Un clásico de la zona es "Viento en popa", que cuenta con un experimentado capitán gastronómico, Ñeco Cioffi (69), con amplia experiencia en la restauración, años en California, luego el popular "La Cacerola" (‘70 al ‘87), un paso por Buenos Aires y finalmente en esta casa desde el ‘92, en donde lo acompañan sus hijos Clara y Juan. Su filosofía como cocinero es simple: sólo pescados y mariscos frescos, preparados en las formas más sencillas, conservando sabores y jugos, con salsas suaves. También se pueden disfrutar cazuelas, paellas, ni olvida ensaladas, sopas, carnes y pollos, pastas y omelettes, postres y helados.
Esta orientación de la cocina se extiende a las entradas: mayonesa de pescado, arenques a la crema, tomates rellenos, atún a la cacerola, sopas "La cacerolísima" (o de cebolla). Entre los mariscos: muy buenos langostinos de la casa o en camisa, pulpo a la gallega, rabas, calamaretes a la leonesa, mejillones a la provenzal, paella, arroz y cazuela. Los pescados: lenguado cacerola, chernia de la casa, buen abadejo ajo arriero, pez espada, milanesa de atún. También carnes, como lomo con champiñones o a la pimienta, pollos (al ajillo, a la provenzal, a la portuguesa). Además, pastas como vermicelli alle vongole, ravioles a la crema, tallarines con salsa de brótola, crêpes de espinaca con jamón y queso. Para el final, los postres como el celebrado "Paula Garreton", creado por Tite Elizalde en "La Cacerola". Las porciones son generosas y el menú deja constancia que la oferta de pescados y mariscos depende de la pesca del día.
El local tiene la particularidad de no tener cartel en su entrada, por lo que el comensal tendrá que prestar atención al número de la calle. Esto no es grave porque es un restaurante muy conocido y concurrido, por lo que los clientes acostumbran a reservar hasta con una semana de anticipación y, sobre todo en temporada, no conviene correr riesgos. El salón es sencillo, cómodo, aunque como suele estar colmado y con gente esperando, a veces se torna abigarrado y ruidoso, lo que no impide que los comensales disfruten con entusiasmo. l

   
  Por Fernando Vidal Buzzi
 

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